Al transformar el pensamiento en lenguaje, al someter mi juicio a otros juicios, dejo la privacidad y convierto las emociones en comunicables, en el lenguaje donde son reconocibles como tales. Es complicado interpretar lo pensado por un determinado autor, y soy consciente de las dificultades que pueda crear con mi obra a los que quizá les parezca disperso, pero mi prioridad es la comprensión, que siempre es un complicado proceso que nunca produce resultados inequívocos, por lo que sistematicidad y coherencia no siempre son los objetivos únicos.

Debemos evitar que la realidad sea opaca al pensamiento, que la oscuridad domine, que el lenguaje no sea interpretativo, tentativo y aproximativo. Los sentimientos más íntimos como la tristeza, la alegría y el dolor son privados, pero el lenguaje con que los expresamos es público, renunciamos a lo más intimo e incomunicable de la experiencia para poder comunicarla, para poder compartirla ....

Fragmento del libro “Liberi et Pares”.

Soy un ser de ninguna parte, forastero en todas; huésped, en el mejor de los casos.

Caminando a través del tiempo y de la historia, el ser humano va recopilando una serie de experiencias y también una lista de preguntas, casi siempre, y a mi juicio, en conflicto con los muchos condicionamientos de nuestra propia personalidad psíquica y social, que desemboca en una falta de libertad interior.
El ser humano, ya desde su estructura cerebral, viene poco equipado para resolver los grandes desafíos de la existencia, por lo que el aprendizaje es lento y a veces complicado. Cada generación lleva su propia carga de historia, y ahí es donde se nos pone a prueba. Nos centramos en reafirmar nuestra condición de persona con una doble identidad, la personal y la social; la libertad individual se combina así con el compromiso de una realidad social evidente.
Pienso que, actualmente, el humanismo, esa conquista del ser humano a través de los tiempos, se está diluyendo en conceptos artificiales que nada tienen de humano. Sin duda, el sentido filantrópico de épocas pretéritas se ha disipado hacia conceptos únicamente materialistas.
Tendemos a leer la realidad en clave racional. La angustia de la finitud siempre ha sido consolada en el hombre con el calor protector y tenemos un miedo evidente al sufrimiento. Nos aterra la soledad, porque necesitamos interesadamente el amparo y el cobijo social. A pesar de nuestro individualismo, y ante nuestras reticencias a la hora de compartir, de convivir, hay ocasiones que daríamos todas las glorias de este mundo por una caricia, por un minuto de ternura. Sentimos un profundo desasosiego ante la transitoriedad que nos puedan suponer las transformaciones y los cambios.
Por qué existe en nuestra sociedad esa angustia, esa falta de confianza, esa desesperanza. Por qué sentimientos tan unidos al ser humano como la honradez, la sinceridad, el afecto y el amor, suponen un riesgo porque nos creemos vulnerables. Por qué sentimos que al ser sensibles perdemos parte de nuestro yo ....

Quizá, en estos tiempos de cambio, nos hemos acostumbrado a comportamientos, en nuestras relaciones sociales, como si fuéramos actores que interpretan un guion, ocultando así nuestra auténtica identidad ....

Fragmento del libro “Ensayos Claustrales”.

Sus evocaciones son más constantes cada día que pasa, pero este sentimentalismo no le provoca nostalgia ni le desanima, es consciente de que vive una realidad diferente a la de otros.
Siempre ha sido un buen conversador y fruto de ello suele salir de su desierto para dialogar con los más dispares personajes, por ejemplo, de sus visitas cotidianas al mercado, donde encuentra la referencia necesaria de sus semejantes, trata temas intranscendentes pero, por simples, ricos en matices; no es real en este caso la expresión de Lord Byron, "Sólo salgo para renovar la necesidad de estar solo". Es cierto que hoy se habita en comunidades en donde se valora el trabajo de los expertos, no demasiado ilustrados, y donde se excluyen el talento y el genio, por ser escandalosos para todos aquellos que se sienten obligados a vivir de las apariencias, de la imagen. "El hombre se cree siempre ser más de lo que es, y se estima menos de lo que vale", Goethe.
Aunque se parta de premisas igualitarias, la sociedad de la competencia no puede olvidarse de rangos y jerarquías en todos los ámbitos, pero ¿y los valores inherentes de sus miembros y su capacidad de creación individual?. Quizá, aún, bien es cierto que sin ahondamientos intelectuales, existe un grado mayor de relación personal entre la gente sencilla que aprecia la verdad y no la subjetividad, ¡bendita ignorancia!, piensa mientras recuerda la frase de Platón, "La pobreza no viene por la disminución de las riquezas, sino por la multiplicación de los deseos ....

Fragmento del libro “Escrito en Otoño, leído en Invierno”.

He soñado con alegres flores de las que florecen en mayo. Con verdes prados con alegres cantos de pájaros ....
Fragmento del libro “Winterreise”.

Siente una vez más la fatiga continua de una existencia que le oprime hasta la extenuación. Piensa que su vida es un continuo episodio de sucesos, qué lejos de aquellos años cuando, en su añorada juventud, se dedicaba plácidamente a observar la realidad del mundo desde un segundo plano, como un espectador que, refugiado en una cómoda butaca del primer anfiteatro, presencia los hechos que suceden en el escenario cambiante de la vida.
Hoy es un cómico más en escena, y cada día lucha por hacerse un hueco en la representación, que casi siempre resulta bufa, aunque haya que reprimir todo el sufrimiento y el dolor de su interior; risas y bufonadas, amplias sonrisas que esconden una profunda tristeza, las amargas lágrimas se ocultan entre el maquillaje, la congoja se difumina entre rimas y trovas, toda la representación no es más que una triste tragicomedia en donde nada es verdad pero tampoco mentira.
Ahora no hay tiempo para el descanso, a la primera le suceden una segunda y una tercera representación, y así una y otra vez. Quisiera parar pero no puede, le faltan las fuerzas pero no sabe apearse, terminar su representación, y tristemente su consuelo es recurrir a lo más fácil, a aquello que le hace olvidar, tan solo por unas horas, su penosa vida, aunque tenga que pagar un alto coste, el más alto, su salud y su vida, pero quiere engañarse y piensa que vale la pena ser “feliz” durante un rato, ¡pobre infeliz!.
Nadie conoce el auténtico rostro de este pobre cómico, las profundas huellas de su rostro, tantas veces golpeado por el tiempo y las circunstancias, reflejan la ausencia de ilusiones, después de tantos sueños rotos y de tantas esperanzas perdidas.
Y rueda y gira el escenario, a velocidad de vértigo, provocando la náusea y la fatiga, pero la plataforma no se detiene, una y otra vez los protagonistas no pueden dejar de actuar, y una amarga sensación recorre su cuerpo tullido y extenuado. Y lo peor es que no encuentra salida, o quizá se considera incapaz de cambiar de escenario, o de reposar en el patio de butacas, su cuerpo esta aprisionado, cautivo, sin esperanza, y sólo su imaginación vuela a otros lugares, a otras circunstancias ....

Fragmento del libro “Pizzicato”.

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